Cada maestrillo tiene su librillo, o cómo la estrategia se convierte en algo personal en juegos como el Blackjack

cómo la estrategia se convierte en algo personal en juegos como el Blackjack

En ocasiones, tratamos de hacer las cosas copiando a otra persona porque tiene éxito en lo que hace, pero el resultado no es el esperado. Por poner un ejemplo, un corte de pelo o un tipo de prenda puede resaltar las facciones o los contornos en algunos sujetos, pero en otros rompen completamente con la armonía de sus formas.

Lo mismo sucede en los juegos: para obtener los mejores resultados, lo importante es conocer el punto fuerte en nuestras habilidades y llevarlo a la práctica, aunque otros nos recomienden una jugada distinta.

En juegos de batallas por turnos en las que debemos consolidar un equipo de personajes, siempre encontraremos guías que indiquen cuáles son los personajes más efectivos o con quién debemos emparejarlos. Sin embargo, la experiencia puede revelarnos que, por el tipo de elecciones o ataques que hacemos con ellos, tal vez sean otros los personajes que mejor atiendan al tipo de estrategia que solemos llevar a la práctica.

Uno de los juegos más clásicos donde vemos claramente que a cada cuál le funciona una táctica es el Parchís: hay quien prefiere sacar todas las fichas a la vez si tiene opción, para comer a cuantos pueda a pesar de que puedan comerle alguna ficha a él, y por el contrario está la jugada prudente de avanzar lo máximo posible una sola ficha hasta llegar a la meta y después sacar las siguientes. ¿Es un método mejor que otro? Cualquiera de los dos puede ganar la partida.

ParchísEn los adictivos juegos puzzle, en cualquiera de ellos, ya sean de gemas, bolas o tipo Tetris, también se ven claramente dos “corrientes”, una que prefiere acumular muchas piezas de un tipo o color y eliminarlas todas a la vez para obtener una mayor puntuación de golpe, y otra que va haciendo el trabajo poco a poco, acumulando una menor puntuación tal vez pero con una seguridad de que será más complicado perder la partida.

Los tipo shotter pueden parecer a simple vista sencillos en el sentido de que sea avanzar y disparar, lo mismo que los plataforma tipo Mario, pero también permiten darle un toque personal a la experiencia de juego: hay quien prefiere esconderse, esperar el momento justo de saltar o salir corriendo, y por otra parte aquellos que corren sin mirar atrás (o casi sin mirar adelante) disparando a diestro y siniestro. Si son lo suficientemente ágiles, evitarán que le alcancen los disparos de otros, pero de no ser así, el coraje puede tener un muy alto precio.

En el entorno gaming es en uno de los que más se acusa la estrategia. En contra de lo que pueda parecer en un primer momento, no se trata sólo de azar. El póker está muy basado en las matemáticas y su proporción estratégica es muy superior a la dedicada a la suerte.

En el caso de la ruleta, la física juega un papel importante, pero se requiere mucha observación y paciencia para darse cuenta. En el blackjack o 21, la táctica más conocida es el conteo de cartas, pero por supuesto, este es otro juego en el que a cada cuál le funciona su propio método, si bien hay algunas recomendaciones a la hora de emplear uno u otro.

cómo ganar al blackjack sin contarEntonces ¿cómo ganar al blackjack sin contar? Los expertos dicen que hay otros dos métodos en función de lo que se le dé mejor a un jugador e incluso en relación con el tipo de croupier: o bien por carga frontal o bien en función de la hole card que guarda el croupier. Tanto estos dos métodos como el conteo pueden llevar a ganancias garantizadas siguiendo unas pautas, pero por supuesto, dejarlo todo en manos de la suerte también podría conducir al éxito.

Ahora que se acercan las fiestas navideñas, los juegos de mesa es posible que sean desempolvados para después de las comilonas y podremos comprobar que efectivamente, habrá jugadas prudentes, jugadas agresivas y por supuesto, también jugadas tramposas.

Si prestamos un poco de atención, veremos como cualquiera de ellos podrá ganar a uno u otro juego, haciendo cosas que a otro jugador ni siquiera se le ocurriría intentar. Lo importante, por supuesto, será pasar un buen rato, que es el fin último para el que se concibieron los juegos.

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