Cómo los juegos de azar se convierten en la nueva droga fetiche de los adolescentes

Cómo los juegos de azar se convierten en la nueva droga fetiche de los adolescentes

Cada vez es mayor la preocupación social ante la ingente cantidad de jóvenes que reconocen jugar habitualmente y presentan alto riesgo de ludopatía.

Las apuestas deportivas y los juegos de azar son uno de los fenómenos cuya expansión ha sido más notable en los últimos tiempos, presentando una penetración importante entre los más jóvenes, vulnerables a la posibilidad de caer en una adicción que ponga en riesgo su estabilidad económica y emocional, a la vez que distorsiona sus relaciones sociales. Con el fin de entender todas las aristas de este problema que se ha convertido en una prioridad política solucionar, el sitio especializado Bonoscasino.net ha elaborado una guía de juego responsable muy completa, en la que se dan claves para detectar los mecanismos que nos indican que se está incurriendo en una adicción, así como la manera en que funciona el cerebro en estas situaciones.

En España, el Ministerio de Consumo se ha propuesto como prioridad prevenir la adicción entre los más jóvenes y establecer normas que regulen un sector muy dinámico, pero que puede generar muchos problemas, sobre todo, en menores de edad. No es nuestro país el único que sufre esta lacra, tal y como demuestra el hecho de que el año pasado se abrió en Inglaterra el NHS, primera clínica especializada en el tratamiento de los jóvenes (entre 13 y 25 años de edad) adictos a los juegos de azar, merced a los 55.000 menores en serios apuros y los 450.000 que apuestan regularmente.

Un factor que explica la elevada penetración de los juegos de azar es cómo son percibidos por la mayoría. Es un fenómeno muy popular pero que en algunas ocasiones, puede tener consecuencias graves y transformarse en una enfermedad. Y es que nuestro cerebro ostenta lo que se denomina como sistema de recompensa, consistente en que se asocia una sensación de placer a determinadas situaciones, percibiéndolas como una herramienta para la supervivencia. En ese acto se libera una sustancia llamada dopamina, que implica una comunicación a nuestro organismo de que la conducta que se está realizando es positiva.

Dicho sistema de recompensa se activa con todas las drogas e incita al cerebro de esa manera, imposibilitando que se perciba el acto de jugar como algo negativo y contribuyendo a que se tomen decisiones compulsivamente de continuidad en el juego, independientemente del resultado. Uno de los grandes problemas de la adicción al juego es que no aparecen síntomas físicos que alerten a nuestro entorno o nos hagan ver a nosotros mismos el error en que se está incurriendo. Esto provoca que sea complicado detectar la patología del juego en muchas personas hasta que ya es demasiado tarde, y las consecuencias de la adicción son notables a todos los niveles.

Cuando se gana una apuesta, nuestro cerebro transmite una emoción que será capaz de condicionar nuestra vida en el futuro si no lo sabemos frenar a tiempo. La pérdida de esas emociones, de esa sensación de adrenalina y felicidad cuando se gana, resulta adictiva y es las que hace complicado salir de una adicción a los juegos. Si bien es cierto que al afectar sobre una determinada parte del cerebro existe una predisposición genética a ser más vulnerable a las adicciones, nadie está libre de poder incurrir en esta enfermedad por lo que siempre será necesario un juego responsable.

Es muy habitual que toda persona que esté apostando banalice los efectos que ese hecho puede tener y crea que controla en todo momento lo que hace. Por ello es vital conocer cuáles son los síntomas de una potencial adicción con el fin de frenar a tiempo. Algunos de ellos pueden ser cambios bruscos de comportamiento, ponerse a la defensiva cuando se habla de los juegos de azar, problemas económicos derivados de pedir dinero prestado para recuperar pérdidas o desequilibrios emocionales como depresión, ansiedad, insomnio o estrés.

La dificultad que tienen muchas personas para reconocer en sí mismos el problema y confesárselo a alguien buscando ayuda, hace que sea de vital relevancia saber detectar estos síntomas en otras personas y tener claro cómo abordar el asunto. No emitir juicios de valor, ser tolerante, escuchar y buscar la ayuda de profesionales es lo que los expertos recomiendan ya que es complicado ayudar a una persona en un problema de adicción a los juegos de azar. El juego responsable y saber discernir entre cuándo el ocio pasa a convertirse en enfermedad es el único secreto para no incurrir en este problema.

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