La dislexia en adultos

La dislexia en adultos

Muchos han oído hablar de la dislexia, sin embargo, se suele asociar exclusivamente a casos infantiles o adolescentes. Pero algo que se desconoce comúnmente es que este trastorno o dificultad puede acompañar a las personas hasta la adultez, e incluso ser detectada en esta etapa avanzada del desarrollo.

A pesar de que se han realizado múltiples estudios y posibles tratamientos, aún no se ha llegado a un consenso médico único, pero cabe destacar que las posturas más apoyadas son las que apuntan a que la dislexia tiene principalmente causas genéticas y que puede ser tratada con algunos métodos de compensación.

¿Qué es la dislexia en adultos?

Es un trastorno específico del aprendizaje, que surge clásicamente al comienzo de la escolarización y afecta a la capacidad de leer, y a veces incluso de escribir, de forma correcta y fluida, pero a veces puede llegar ser tan desapercibida que acompaña a las personas hasta la adultez, o incluso es determinada en esta etapa.

El disléxico, por lo tanto, es una persona con dificultades de lectura y, a veces, de escritura. No es una enfermedad, sino una discapacidad. Además, la dislexia común no debe confundirse con alguna capacidad reducida adquirida, alguna condición que genere la pérdida (después, por ejemplo, de un trauma cerebral) de las capacidades cognitivas necesarias para leer.

Si deseas conocer más de la dislexia en este artículo encontrarás más información al respecto.

Posibles causas

Las causas han sido muy discutidas en los últimos años tanto en el caso de los niños como de los adultos, sin embargo, las conclusiones apuntan de forma general. Al principio se hicieron hipótesis de déficit perceptivo-sensorial, después durante mucho tiempo se pensó que los orígenes podrían ser de naturaleza psicoafectiva, por un enfoque equivocado de los padres o profesores, problemas emocionales o relacionales.

Las investigaciones más recientes sobre el tema confirman la hipótesis de un origen genético y biológico de la predisposición al trastorno, aunque aún no se hayan especificado los mecanismos exactos. La base genética de la dislexia, al igual que otras condiciones clínicas complejas como la hipertensión o la depresión, es muy difícil de estudiar, ya que probablemente hay varios genes que contribuyen.

Qué es la dislexia en adultos

Estudios han confirmado la implicación del cromosoma 15 en la dislexia. Parece que esta zona del genoma es capaz de influir en la susceptibilidad a la dislexia, independientemente de las características culturales de los diferentes países en los que pueda vivir un niño. Por lo tanto, independientemente del grado de dificultad gramatical y de las reglas de lectura del lenguaje al que está expuesto el paciente, el área cromosómica investigada por los estudiosos parece estar entre las causas del trastorno.

Por lo tanto, un trastorno general, es decir, forma parte de la composición genética de una persona (ya sea diagnosticada en la infancia o en la adultez), que puede ser hereditaria, como el color de los ojos, los rasgos faciales, la tendencia a la obesidad, la longevidad, la timidez o la agresividad.

Síntomas de la dislexia en adultos

Las personas diagnosticadas en edad escolar habrán seguido un camino especialmente diseñado para compensar el trastorno, vivir con él pacíficamente y aprender métodos alternativos de aprendizaje, mejorando con el tiempo también sus habilidades de lectura. Por otro lado, aquellos que no han tenido este diagnóstico tendrán que enfrentarse a dificultades varias, quizás temiendo no ser lo suficientemente inteligentes o capaces.

Así, aquellos que han estado acostumbrados a aprender de forma alternativa durante años habrán desarrollado las estrategias personales adecuadas para desenvolverse en el mundo laboral, pero aquellos que no han tenido esta oportunidad pueden encontrarse, como adultos, desorientados y frustrados por la sospecha de que quizás sus dificultades escolares no se debieron a la falta de compromiso, sino a un trastorno específico del aprendizaje.

Aunque algunas señales, como la poca capacidad de comprensión lectora o problemas para escribir pueden ser indicativos, el diagnóstico más preciso es multidisciplinar: neuropsiquiatra, neuropsicólogo y logopeda. El examen neuropsiquiátrico debe ser realizado por el médico, la evaluación del CI necesariamente por un neuropsicólogo y en lo que respecta a la administración de las pruebas de aprendizaje por el profesional en logopedia.

Existen cuestionarios simples, llevados por los especialistas en el área, que consisten en unas 20 o 30 preguntas cerradas que pueden ser contestadas para saber si algún adulto tiene dificultades debido a la dislexia. Por otra parte, este trastorno en los adultos se puede reconocer en la vida cotidiana prestando atención a algunos síntomas que podrían confirmar la hipótesis de una presunta dislexia. Además de las dificultades para leer y comprender el texto, se destacan:

  • Dificultades en la organización y gestión del tiempo.
  • Dificultad para aprender otro idioma.
  • Escaso vocabulario.
  • Dificultad para expresar plenamente los conceptos.
  • Dificultades en el entorno laboral.

A menudo, si no es diagnosticada en la edad adulta, puede conducir a una autoestima y confianza en sí mismo deficientes, así como a dificultades para encontrar trabajo.

Cómo tratar la dislexia en adultos

Cómo tratar la dislexia en adultos

Lo más recomendado por los expertos son las herramientas compensatorias indicadas en este caso, consisten principalmente en software y dispositivos PC, que explotan las técnicas de síntesis de voz, la idea del mapa conceptual y la tecnología de libros digitales y pizarras interactivas.

El objetivo de estas herramientas compensatorias es compensar, valga la redundancia, las discapacidades del paciente disléxico. Para dar una idea de la importancia de estas herramientas compensatorias para un disléxico, los expertos tienden a definirlas como gafas para una persona miope.

Aunque algunos no puedan tener acceso a todas las herramientas, bastará con el uso de solo algunas para tratar el problema, sin embargo, se considera necesaria la supervisión y apoyo de algún especialista. Estas son algunas herramientas y consejos prácticos complementarios para ayudar a los adultos en la organización y ejecución de su trabajo:

  • Escribir en un PC con letra mayúscula.
  • Software que convierte el habla en texto.
  • Audiolibros.
  • Agendas digitales.
  • Relojes despertadores en su teléfono móvil para notas importantes.
  • Almacenamiento mediante imágenes y diagramas.
  • Listas cortas de los procedimientos que deban llevarse a cabo en el lugar de trabajo por orden cronológico.