Lágrimas de sirena, la principal fuente de contaminación plástica de los océanos que quizás nunca hayas escuchado

Lágrimas de sirena, la principal fuente de contaminación plástica de los océanos que quizás nunca hayas escuchado

Aunque la expresión “Lágrimas de sirena” puede lucir poética e inofensiva, lo cierto es que detrás de ella se esconde una actividad amenazante y que pone en riesgo a las criaturas que conviven en el hábitat marino.

Son también llamadas “nurdles”, en inglés, y se trata de unas esferas de reducidas dimensiones que son usadas por los fabricantes de artículos plásticos, según informa el diario The Conversation.

Pero en vez de ser aprovechados por las industrias para hacer artículos de uso doméstico, muchas de estas pelotitas plásticas van a dar al océano, siendo ingeridos por animales marinos con el peligroso agregado de todas las toxinas que estos gránulos van atrapando. Ahora ya no nos parece tan fantástico este nombre, ¿cierto?

¿Qué son las lágrimas de sirena?

Las “lágrimas de sirena” o nurdles constituyen la base sobre la cual se elabora la mayor parte de envases plásticos, entre ellos, botellas de agua y dispositivos electrónicos como televisores.

Qué son las lágrimas de sirena
Imagen: Shutterstock

Estas esferas —que suelen medir de 1mm a 5mm— son una clase de microplástico, especialmente concebido para su uso en la industria, tal como ocurre con las microperlas cosmetológicas utilizadas en los artículos de belleza.

Así que no tienen nada que ver con los pequeños plásticos que contaminan los océanos producto de los desprendimientos de artículos y envases de mayor tamaño.

Las dimensiones de los nurdles ofrecen ventajas para la industria del plástico porque permite transportarlos más fácilmente hacia las compañías de fundido y moldeado de toda clase de artículos de uso en los hogares.

El problema es que, lamentablemente, el inapropiado manejo y desplazamiento de estas perlas plásticas no suele hacerse en condiciones seguras, por lo que muchos de estos granos terminan siendo descargados irresponsablemente en los cuerpos de agua y tuberías de drenaje, llegando a los ríos y océanos, lo que representa miles de millones de ellos que caen involuntariamente desde los recipientes o derrames provenientes de las industrias.

Receptores de tóxicos

Al ser tan pequeños y redondos, además de sus variados tonos, la fauna marina los consume con facilidad al confundirlos con alimentos apetitosos, semejantes a presas chicas y huevos de algunas especies de peces.

lágrimas de sirena
Nurdles, elementos coloridos pero mortales para la vida silvestre. Foto: Amy Osborne.

Esta “comida” trae un riesgo agregado: contiene muchos elementos químicos de gran toxicidad.

Los nurdles cuentan con una superficie bastante amplia en proporción a su tamaño y como están elaborados con polímeros facilita que los COP, contaminantes orgánicos persistentes del agua de mar, se peguen a ellos en su capa externa. Estos tóxicos se pasan fácilmente a los tejidos de los animales que los ingieren.

Solo la palabra COP y el hecho de que estos contaminantes son “persistentes” pueden darnos una idea de lo que esto significa, y es que no se desvanecen y pueden permanecer adheridos a los nurdles por un largo tiempo, incluso años. Igualmente pueden ser invadidos por microorganismos dañinos para el hombre.

Una investigación realizada en cinco playas usadas como balnearios en East Lothian, en Escocia, descubrió que los nurdles hallados en ellas contenían en su superficie E. coli, la bacteria que desata las intoxicaciones por alimentos en todo el mundo.

Las lágrimas de sirena resultan tan perjudiciales que debe evitarse el contacto directo, sin protección, algo que deben hacer los voluntarios que se dedican a limpiar las costas, los científicos para tomar las muestras y hasta las personas que les gusta tomar el sol en muchas playas, lo cual le resta atractivo a esta idea de tumbarse para broncearse en cualquier arena.

A todas estas, ¿existe una cifra de cuántos nurdles contaminan las costas y aguas oceánicas?

En Reino Unido se calcula que las fábricas de plásticos son responsables de descargar anualmente hasta 53.000 millones de nurdles. Con este número se pueden fabricar unos 88 millones de botellas plásticas.

A la luz de esto, cabe preguntarse ¿por qué las lágrimas de sirena son muy pocas veces incluidas en los debates sobre la contaminación causada por los plásticos?

contaminación plasticos
Los nurdles son la materia prima de la mayoría de productos plásticos de un solo uso.

Buscando nurdles

Para hacer frente al fenómeno, muchas organizaciones se han dedicado a hacer conciencia sobre el peligro de la contaminación de los mares con los nurdles.

En Escocia existe una campaña denominada Gran Cacería Global de Nurdles, promovida por Fidra (una entidad sin fines de lucro que se encarga de tratar los problemas ecológicos) y el grupo de la Sociedad de Conservación Marina de Reino Unido, que busca incrementar el número de ciudadanos científicos que sean voluntarios y recolecten cifras sobre la presencia de estas pelotitas en las costas de todo el planeta.

La recolección de toda esta data busca facilitar la detección de todos los factores causantes de este tipo de contaminante, a fin de mejorar la manera de atacar este fenómeno tóxico.

Debido a que la cantidad de nurdles que se hallan en la naturaleza es tan grande, se requiere de batallones de voluntarios que recojan estos datos para contar con herramientas de información más efectivas. La cacería global de nurdles se efectúa anualmente en febrero a lo largo de 10 días.

La participación de los ciudadanos científicos permite hacer un mapeo global de todos los descubrimientos de nurdles en distintas latitudes del planeta y cómo esta situación ha variado a lo largo de los años.

A la fecha, desde 2012 se han sumado a la iniciativa más de 60 organizaciones en 18 naciones, distribuidas en los seis continentes, llegando su cobertura a 1.610 playas censadas.

Este año, el Grupo de Investigación de Fibras Microplásticas y Forenses de la Universidad de Staffordshire, en Reino Unido, se sumó a la iniciativa promoviendo una gran movilización en Liverpool, en la playa de Hightown, Inglaterra, para recopilar datos sobre la cantidad de nurdles encontrados.

Un promedio de 139,8 nurdles por metro cuadrado fueron detectados en la actividad. Esto representa unos 140.000 nurdles regados en 1 km de costa.

Buscando nurdles
Voluntarios inspeccionan la playa en busca de nurdles. Foto: Claire Gwinnett.

Lo que todo científico ciudadano debe hacer

Para ayudar a identificar nurdles en las playas, puedes ver las guías online para diferenciarlos y así no confundirlos con balines, pelotas de poliestireno o incluso antiguos fósiles.

En estas búsquedas es necesario revisar muy bien las algas y los desperdicios que son arrojados a las costas por las corrientes y que pueden ser receptores de esta basura tóxica.

Después de haber recogido toda la información es importante contactar a alguna organización para enviar los registros y así colaborar para combatir con este tipo de contaminante tan perjudicial.

En caso que no te encuentres cerca de las costas, puedes colaborar igualmente, pues se han detectado nurdles en casi todos los ecosistemas como ríos, lagos y hábitats que incluso están muy lejos del agua.

Entonces, vamos a cazar nurdles y no te olvides de llevar guantes para protegerte.