Verdades y mentiras sobre cómo conservar una piel sana

Verdades y mentiras sobre cómo conservar una piel sana

Mucha información se ha publicado sobre los métodos para tener una piel joven y lozana. Aunque no todo es cierto, abundan las recomendaciones sobre qué tipo de cremas usar o la cantidad de agua que se debe beber a diario.

Aún sin tener base científica, muchos de estos consejos se siguen practicando con el pasar de los años.

Sara J. Brown, profesora de dermatología genética y molecular de la Universidad de Dundee (Escocia) e investigadora de Wellcome Trust, analizó para The Conversation parte de la información relacionada con la salud de la piel y en la que confirmó algunos datos reales y refutó otras creencias muy difundidas.

De los siguientes 7 datos, Brown rechazó varias mentiras y validó ciertas verdades.

Continuamente la piel se está renovando

VERDAD: La piel se adapta regularmente para proteger el interior del cuerpo de los agentes del exterior.

La capa externa de la piel o epidermis posee queratinocitos, unas células que se dividen continuamente. Este nuevo suministro celular va emergiendo a través de esta capa hasta la superficie, donde se desprende para completar el proceso de regeneración.

La estructura de la piel está dotada de células madre que se renuevan a sí mismas debido a su capacidad para dividirse.

Para conservar una piel sana hay que beber dos litros diarios de agua

MENTIRA: La hidratación de la piel no está directamente ligada a la cantidad de agua que se consume, aunque sí se puede perder a través de la epidermis, principalmente en ambientes calurosos y secos. La piel toma el agua a través del flujo sanguíneo por su capa interna o dermis.

Hay que beber dos litros de agua al día para mantener la piel sana

Para mantener la hidratación de la piel hace falta agua, la cual se torna apagada y con poca elasticidad cuando el cuerpo se deshidrata severamente. En condiciones normales, la cantidad de agua que llega a la piel es controlada por órganos como el corazón, vasos sanguíneos y riñones.

Esto no depende de tomar ciertos volúmenes de agua al día, sino de la cantidad que el organismo usa o pierde corporalmente.

El estrés puede provocar enfermedades de la piel

VERDAD: El desequilibrio hormonal generado a partir del estrés puede afectar la salud de la piel. Diversos estudios demostraron que la producción de la hormona esteroidea cortisol, que aumenta con las presiones cotidianas, empeora el estado de la piel.

Una comprobación de esta aseveración es la alopecia areata, en la que la caída del cabello es consecuencia de una condición autoinmune. De esta manera el sistema inmunológico ataca los folículos pilosos.

El estrés puede hacer que tu piel se vea poco saludable

Otro estado autoinmune es la psoriasis que endurece la epidermis, la inflama y hace que se escame. En esta categoría también entran los eczemas, una inflamación de la epidermis que resulta en rojeces y picor, junto con otras manifestaciones alérgicas como el asma y la fiebre del heno.

Consumir chocolate produce acné

MENTIRA: Desde la adolescencia y con cierta resistencia hasta los 30 o 40 años, suele aparecer el acné. Se trata de una reacción hormonal común por efecto de las glándulas sebáceas en la piel, los poros bloqueados y la interacción de los microbios, elementos que producen una respuesta del sistema inmune de la piel.

Las dietas ricas en grasas no son saludables para el organismo, pero es falso que generen acné.

Consumir chocolate produce acné

Incluso, la isotretinoína, un medicamento recetado para tratar cuadros severos de acné, deben acompañarse de comidas elevadas en grasas, incluido el chocolate, para conseguir una mejor absorción de sus activos y una mayor eficacia.

Los productos para lavado de ropa causan eczema

MENTIRA: El eczema es consecuencia de variables ambientales y ciertos factores genéticos. Esta condición provoca resequedad en la piel, genera rojeces y causa picazón.

Es cierto que los detergentes para lavar, jabones o polvos contribuyen a la resequedad y pueden irritar la piel. Los activos con que estos productos eliminan la suciedad, también eliminan el aceite natural de la piel.

Las enzimas que tienen los polvos biológicos para lavar descomponen las grasas que causan las manchas en la ropa, los cuales pueden causar sensibilidad en la piel, irritación y agravar el eczema.

De allí la importancia de enjuagar la ropa muy bien al lavarla, porque el contacto con los productos provoca irritación.

Manchas blancas en las uñas son señal de falta de calcio

MENTIRA: Cualquier daño en la matriz de la uña, la cual que se encuentra en el borde de la misma bajo la piel, puede causar irregularidades de la misma a medida que va creciendo. Este fenómeno puede dejar atrapadas algunas burbujas de aire.

Esta es la manera como se generan las marcas blancas en las uñas, lo que no tiene que ver con alguna deficiencia de calcio, aunque ciertamente este mineral es esencial para su sano crecimiento, como en huesos y dientes.

La exposición al sol es beneficiosa

VERDAD Y MENTIRA: Existen aspectos positivos y negativos en el sol.

La luz solar se compone de una variedad de ondas de diferente longitud. Un tipo de onda es visible al ojo humano, pero otras como la ultravioleta (UV) son más cortas e invisibles, mientras que en el espectro más largo están las infrarrojas.

La piel tiene diferentes reacciones ante cada longitud de onda. Se beneficia de los rayos Ultravioleta B para producir vitamina D, lo cual es bueno para los huesos.

La exposición al sol es beneficiosa

Esta vitamina también se puede obtener de la alimentación. En tratamientos dermatológicos especializados se intercalan dosis específicas de longitudes de onda de rayos UVA y UVB para calmar la inflamación de la piel.

De manera contraria, la exposición prolongada a los rayos ultravioleta puede causar daños en el ADN de las células de la piel, afectando su crecimiento de manera descontrolada y aumentando los riesgos de padecer cáncer.

Por recomendación general, el sol es bueno siempre que no sea en exceso y hay que tratar a toda costa de no quemarse la piel. También hay que evitar la exposición durante tratamientos que limiten el funcionamiento del sistema inmunológico.