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Bigfoot: ¿Una criatura mítica o una especie real?

Bigfoot, o Sasquatch, tendría que ser una criatura extraordinariamente hábil para esconderse.

Bigfoot, o Sasquatch (según el nombre que le dan los pueblos indígenas originarios de Norteamérica), es una criatura enorme con aspecto similar al de un simio que algunas personas creen que vaga por América del Norte.





Es un críptido (una especie de la que se intenta probar su existencia) y, al igual que el Chupacabra o el monstruo del lago Ness, no se tiene evidencia física contundente que sugiera que Bigfoot está realmente ahí fuera.

Sin embargo, eso no impide que los presuntos avistamientos del simio que nunca muestra su rostro o los fanáticos de Bigfoot intenten probar que hay vida en la leyenda.





La mayor parte de los avistamientos de Bigfoot ocurren en el noroeste, donde la criatura generalmente se relaciona con mitos y leyendas indígenas. El nombre Sasquatch se deriva de Sasq’ets (que significa ‘hombre salvaje’ o ‘hombre peludo’), una palabra del idioma halkomelem utilizada por algunos pueblos de las Primeras Naciones Salish en el suroeste de la Columbia Británica, según lo indica la Enciclopedia de Oregón.

¿Qué desató el fenómeno de Bigfoot?

En 1884, el periódico British Colonist en Victoria, Canadá, publicó un informe sobre una criatura «tipo gorila» capturada en el área. Desde entonces, otros relatos, en gran parte denunciados como engaños, le siguieron, según señala la Enciclopedia canadiense.

El escritor John Green, autor del libro Sasquatch, compiló una lista de 1340 avistamientos durante los siglos XIX y XX. Pero el mito moderno Bigfoot o Sasquatch cobró nueva vida a fines de la década de 1950.




En 1958, el Humboldt Times, un periódico local del norte de California, publicó una historia sobre el descubrimiento de huellas gigantes y misteriosas cerca de Bluff Creek, California. En la historia, se refirieron a la criatura que las hizo como “Bigfoot”, según informó la revista Smithsonian.

Qué desató el fenómeno de Bigfoot
Este es el cuadro 352 de la película de Patterson-Gimlin tomada el 20 de octubre de 1967, que afirma representar a Bigfoot o Sasquatch.

La curiosidad sobre Bigfoot creció rápidamente durante la segunda mitad del siglo XX, después de que un artículo en la revista True, publicado en diciembre de 1959, describiera el descubrimiento de 1958.

Las huellas cerca de Bluff Creek terminaron siendo una broma de un hombre llamado Ray Wallace, según revelaron sus hijos después de su muerte en 2002. Sin embargo, en ese momento, Bigfoot estaba firmemente establecido en la cultura popular en todo el continente.

Desde la publicación del artículo de 1958, se ha hecho una gran cantidad de otras afirmaciones sobre las pistas, las fotos, los vídeos y otras «pruebas» de Sasquatch.

Avistamientos de Bigfoot

Durante los últimos 50 años, se ha conocido de más de 10.000 relatos de testigos presenciales de Bigfoot en los Estados Unidos.

En estos relatos, Bigfoot generalmente se describe como una criatura cubierta de cabello de aproximadamente 2 a 3 metros de alto.

huella de Sasquatch
El molde de una huella de Sasquatch reportada se acerca al Monte St. Helens, 1974

Los informes de testigos presenciales, o avistamientos, son la «prueba» más común presentada para la existencia de Bigfoot. Desafortunadamente, estos se basan en recuerdos humanos, y los recuerdos no son confiables y mucho menos evidencia contundente.

Por ejemplo, en casos de delitos, los testigos pueden verse influenciados por sus emociones y pueden pasar por alto o distorsionar detalles importantes. Del mismo modo, las personas suelen sobrestimar su capacidad para recordar cosas.

Cuando se trata de críptidos como Bigfoot, el cerebro humano es capaz de inventar explicaciones para eventos que no puede interpretar de inmediato, y muchas personas simplemente quieren creer que existen.

Vídeos y fotografías de Bigfoot

El video de Bigfoot más famoso es un cortometraje realizado en 1967 por Roger Patterson y Bob Gimlin, conocido como la «película de Patterson-Gimlin«.

Filmado en Bluff Creek, el vídeo muestra lo que parece ser un simio bípedo grande y peludo, o Bigfoot, caminando a través de un claro. La autenticidad del vídeo aún se debate, pero probablemente fue un engaño, con la figura parecida a un simio como un ser humano disfrazado.

Con el auge de las cámaras de alta calidad en los móviles, las fotografías de personas, automóviles, montañas, flores, puestas de sol, ciervos y más se han vuelto más nítidas y claras a lo largo de los años; Bigfoot es una excepción notable.

Una explicación lógica de esta discrepancia es que las criaturas realmente no existen y que las fotografías de ellas simplemente son engaños o identificaciones equivocadas.

Grabaciones de audio

Algunas personas afirman haber escuchado chillidos, aullidos, gruñidos, gritos u otras vocalizaciones de Bigfoot. Las criaturas también están asociadas con otros ruidos, como el golpeteo de madera, según un artículo de Scientific American.

Las grabaciones de ruidos extraños asociados con Bigfoot ocasionalmente atraen la atención de los medios, pero lo cierto es que esos sonidos a menudo se pueden atribuir a animales conocidos, como zorros o coyotes.

Los expertos no siempre pueden identificar al animal exacto en grabaciones extrañas que los criptozoólogos, personas que buscan criaturas que se rumorea que existen, señalan como evidencia de Bigfoot.

En 2019, por ejemplo, un vídeo de YouTube de aullidos y gritos misteriosos en un bosque en el noroeste de Ontario, Canadá, se volvió viral, lo que generó especulaciones sobre Bigfoot. Jolanta Kowalski, oficial de relaciones con los medios del Ministerio de Recursos y Silvicultura de Ontario, le dijo a Vice News en ese momento:

Nuestros biólogos dicen que podría ser un mamífero más grande, por ejemplo, un lobo; pero debido a que está a una distancia considerable de la grabadora, no hay forma de estar seguro de saberlo.

El difunto antropólogo Grover Krantz investigó las grabaciones de sonido que afirmaban ser de Bigfoot. Escuchó al menos 10 cintas y no encontró ninguna razón convincente para creer que alguna de ellas es lo que las grabadoras afirman que son.

Evidencia de difícil alcance

No existen pruebas contundentes de la existencia de Bigfoot.

Krantz, el antropólogo que investigó las grabaciones de sonido, también discutió el presunto cabello, heces, raspaduras de piel y sangre de Bigfoot en su libro «Big Footprints». Y esta fue su conclusión:

El destino habitual de estos elementos es que no reciben ningún estudio científico o la documentación de ese estudio se pierde o no se puede obtener. En la mayoría de los casos en los que se han realizado análisis competentes, el material resultó ser falso o no se pudo hacer ninguna determinación.

Evidencia de difícil alcance
Imagen borrosa de un supuesto avistamiento de Bigfoot.

Cuando las supuestas muestras de Bigfoot están sujetas a un análisis científico riguroso, por lo general resultan ser de fuentes ordinarias. Por ejemplo, en 2014, un equipo de investigadores dirigido por el difunto genetista Bryan Sykes de la Universidad de Oxford en Inglaterra, realizó un análisis genético en 36 muestras de cabello que supuestamente pertenecían a Bigfoot o al Yeti, una criatura parecida a un simio similar que se dice que existe en el Himalaya.

Casi todos los pelos resultaron ser de animales conocidos como vacas, mapaches, ciervos y humanos. Sin embargo, dos de las muestras coincidían estrechamente con un oso polar paleolítico extinto. Estas muestras pueden provenir de una especie de oso desconocida o de un híbrido de osos modernos, pero eran de un oso, no de un primate.

El estudio de la genética proporciona otra razón para dudar de la existencia de Bigfoot. Una sola criatura no puede reproducirse y mantener una población, y mucho menos una especie. Para que Bigfoot sea viable, necesitaría tener una población, o poblaciones, lo suficientemente grandes como para evitar la endogamia y la baja diversidad genética, o de lo contrario enfrentar la extinción.

Si existieran varios individuos Bigfoot, aumentaría las posibilidad de que un cazador mate alguno o que un automovilista lo atropelle en una carretera, o incluso que un excursionista o granjero lo encuentre muerto (por accidente, enfermedad o vejez) en algún momento.

Pero nunca se han encontrado cadáveres que correspondan a la descripción de un Bigfoot.

Los engaños sobre Bigfoot
Tom Biscardi, CEO y fundador de BIGFOOT Inc., sostiene una imagen que afirma es la boca de Bigfoot en Palo Alto, California, 15 de agosto de 2008. REUTERS/Kimberly White.

La gente ocasionalmente afirma haber encontrado huesos u otras partes grandes del cuerpo. Por ejemplo, un hombre en Utah descubrió lo que pensó que era un cráneo fosilizado de Bigfoot en 2013. Un paleontólogo confirmó que el «cráneo» era simplemente una roca extrañamente erosionada.

Los engaños sobre Bigfoot

Los bromistas de Bigfoot han complicado aún más el problema de separar los hechos de Sasquatch de la ficción.

Muchas personas han admitido o se ha descubierto que han falsificado impresiones, fotografías y casi cualquier otro tipo de evidencia de Bigfoot. Un ejemplo destacado es Ray Wallace, cuya familia reveló que él era el responsable de las huellas cerca de Bluff Creek en 1958.

Un ejemplo aún anterior es el difunto Rant Mullens, que era maderero en Toledo, Washington. En 1982, admitió haber tallado pies gigantes en madera y usarlos para hacer huellas falsas con la ayuda de un amigo en la década de 1920, según informó en 2007 The Chronicle.

Rant Mullens
Rant Mullens, de 86 años, muestra uno de varios pares de patas de madera que ha tallado desde 1928.

También hay ejemplos del siglo XXI de engaños de Bigfoot. En 2008, dos hombres de Georgia afirmaron tener un espécimen congelado completo de Bigfoot que encontraron durante una caminata. Su Bigfoot resultó ser un disfraz de gorila.

En enero de 2021, Justin Humphrey, un legislador de Oklahoma, propuso crear una temporada de caza de Bigfoot. Humphrey sugirió que la temporada de caza podría coincidir con un festival anual de Bigfoot que se lleva a cabo en Honobia, Oklahoma, y ​​ayudaría a atraer más turistas al área.

Los funcionarios de turismo de Oklahoma anunciaron más tarde una recompensa de 2.1 millones de dólares por la captura de un Bigfoot vivo.

El verdadero Bigfoot

La evidencia científica de la existencia de un Bigfoot moderno puede estar resultando difícil de alcanzar, pero un simio bípedo gigante sí caminó una vez sobre la Tierra.

Gigantopithecus blacki
Reconstrucción especulativa de Gigantopithecus con morfología robusta y postura similar a la de un gorila.

Una especie llamada Gigantopithecus blacki medía unos 3 metros de altura y pesaba hasta 270 kilogramos, según la evidencia fósil.

Sin embargo, Gigantopithecus vivió en el sudeste asiático, no en América del Norte, y se extinguió hace cientos de miles de años. Además, el simio extinto está más estrechamente relacionado con los orangutanes modernos que con los humanos o nuestros parientes más cercanos, los chimpancés y los bonobos.

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