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Los corazones más raros y extraordinarios del reino animal

Cuando de amor se trata, no hay mejor figura para representar este sentimiento que un corazón. De hecho es el ideograma usado globalmente para expresarlo. Pero cuando hablamos de corazones reales, surgen diversas particularidades, especialmente en el reino animal.





El corazón humano, en reposo, palpita entre 60 y 80 veces por minuto. En ese mismo lapso, el corazón de una marmota cuando hiberna palpita apenas 5 veces, mientras que el corazón de un colibrí puede llegar a las 1260 palpitaciones por minuto durante un vuelo.

El peso promedio del corazón humano es aproximadamente de 0,3 kilogramos, pero el de una jirafa es de unos 11 kg, dado que este órgano debe tener la suficiente potencia como para bombear sangre a lo largo de su cuello.





A continuación te presentamos otras criaturas con extraños corazones que te sorprenderán.

1. Ballenas

La ballena azul tiene el corazón más grande de todo el reino animal actual. Es aproximadamente del tamaño de un coche pequeño y pesa en promedio unos 430 kilogramos. Al igual que el corazón de otros mamíferos, el de la ballena también tiene cuatro cámaras.

Ballenas
Este modelo de tamaño natural muestra la dimensión del corazón de una ballena azul.




Se trata de un órgano con la capacidad suficiente de bombear sangre a un animal del tamaño de dos autobuses.

Las paredes de la aorta, la arteria principal, pueden alcanzar un grosor de hasta 15 centímetros.

Al sumergirse en las profundidades del océano, la frecuencia cardíaca de las ballenas azules disminuye a solo cuatro palpitaciones por minuto, lo que les favorece para extender su tiempo de inmersión e incluso para mitigar la enfermedad por descompresión, o enfermedad del buceador.

2. Ranas

Las aves y los mamíferos poseen corazones de cuatro cámaras, pero las ranas solo cuentan con tres: dos aurículas y un ventrículo.

En general, el funcionamiento de un corazón consiste en tomar sangre desoxigenada del cuerpo, enviarla a los pulmones para obtener oxígeno y bombearla por el cuerpo para oxigenar los órganos.

En los seres humanos, el corazón mantiene por separado la sangre oxigenada y la sangre desoxigenada en sus cuatro cámaras. Pero en las ranas, las surcos llamados trabéculas mantienen la sangre oxigenada separada de la sangre desoxigenada en su único ventrículo.

Ranas
Los órganos de la rana de cristal son visibles desde el exterior.

Las ranas, además de obtener oxígeno de sus pulmones, también lo pueden captar de su piel. Una peculiaridad evolutiva que sabe aprovechar muy bien el corazón de la rana.

Entonces, a medida que la sangre desoxigenada ingresa por la aurícula derecha, transita en el ventrículo y sale hacia los pulmones y la piel para obtener oxígeno.

Enseguida, la sangre oxigenada retorna al corazón por la aurícula izquierda, luego al ventrículo y sale hacia los órganos principales.

Aún más raros son los corazones de las ranas con capacidad de congelarse, como la rana de bosque (Lithobates sylvaticus), cuyo corazón se detiene por completo durante períodos de hibernación y luego comienza de nuevo a latir una hora aproximadamente después de descongelarse.

3. Cefalópodos

Los cefalópodos siempre nos sorprenden. Estas criaturas marinas tentaculares como el pulpo, el calamar y la sepia, poseen tres corazones.

Dos corazones branquiales auxiliares a cada lado del organismo del animal oxigenan la sangre mientras es bombeada a través de los vasos sanguíneos de las branquias, y el corazón principal en el centro del cuerpo bombea sangre oxigenada desde las branquias al resto del cuerpo.

Cefalópodos
En la imagen se pueden observar los tres corazones del calamar Aonius borealis.

Además, los cefalópodos son literalmente de sangre azul, dado que en esas especies este líquido circulatorio contiene cobre, en vez de hierro (que es lo que da la coloración roja a la sangre humana).

4. Cucarachas

Al igual que otros insectos, las cucarachas poseen un sistema circulatorio abierto, lo que quiere decir que su sangre no llena los vasos sanguíneos. En cambio, la sangre circula a través de una sola estructura con 12 a 13 cámaras.

El seno dorsal, localizado en la parte superior de la cucaracha, ayuda a llevar sangre oxigenada a cada cámara del corazón. Pero el corazón no está ahí para bombear la sangre oxigenada.

Las cucarachas y otros insectos respiran a través de espiráculos (aberturas superficiales) en el cuerpo en lugar de los pulmones, por lo que la sangre no necesita transportar oxígeno de un lugar a otro.

Cucarachas
El corazón de la cucaracha late aproximadamente al mismo ritmo que el corazón humano.

En cambio, la sangre, conocida como hemolinfa en estas especies, transporta nutrientes y es blanca o amarilla. El corazón tampoco late solo. Los músculos de la cavidad se expanden y contraen para ayudar al corazón a enviar hemolinfa al resto del cuerpo.

El corazón de la cucaracha late aproximadamente al mismo ritmo que un corazón humano.

5. Lombrices de tierra

Alimentar de nutrientes y sangre ese cuerpo tan alargado requiere de un sistema circulatorio complejo. Es por eso que la lombriz de tierra no tiene un corazón, sino cinco que envuelven su esófago.

Estos corazones, que en realidad se les conoce como arcos aórticos, no bombean sangre, sino que aprietan los vasos para ayudar a que la sangre circule por todo el cuerpo del animal.

Lombrices de tierra
Las lombrices de tierra tienen cinco pseudocorazones.

Las lombrices de tierra tampoco tienen pulmones, pero absorben oxígeno a través de su piel húmeda. El aire atrapado en el suelo (o en la superficie después de una lluvia) se disuelve en la mucosidad de su piel y el oxígeno es absorbido por las células y la sangre.

6. Peces Cebra

Si a un pez cebra se le rompe el corazón, simplemente puede volver a tener otro. Un estudio de 2002 publicado en la revista Science encontró que el pez cebra puede regenerar completamente el músculo cardíaco solo dos meses después de que el 20% de su músculo cardíaco se dañe.

Peces Cebra
Un pez cebra puede regenerar su corazón.

Los humanos pueden regenerar su hígado, y los anfibios y algunos lagartos pueden regenerar sus colas, pero la capacidad regenerativa del pez cebra lo convierte en un modelo único para estudiar la recuperación del corazón.

Estos hallazgos indican que el pez cebra será útil para diseccionar genéticamente los mecanismos moleculares de la regeneración cardíaca.

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