La terrible batalla de Stalingrado, un combate tan violento que la expectativa de vida de un soldado eran solo 24 horas

El 2 de febrero de 1943 culminó este enfrentamiento que dejó más de 2 millones de fallecidos.

La terrible batalla de Stalingrado, un combate tan violento que la expectativa de vida de un soldado era de 24 horas
Foto: Archivos Federales de Alemania

Tiempos de guerra. Una batalla bélica se vivió entre el Ejército Rojo de la Unión Soviética junto a las Fuerzas Armadas de Alemania nazi y sus adeptos, el Imperio de Japón más el Reino de Italia, conocidas como Wehrmacht. De acuerdo al historiador y periodista Jesús Hernández citado en ABC, un soldado soviético tenía 24 horas de esperanza de vida en medio de la sangrienta batalla de Stalingrado.

Es la batalla más violenta, la más trágica de la Segunda Guerra Mundial. Esta cruzada se desarrolló durante la invasión alemana de la Unión Soviética. No existe un registro como tal y confiable para estimar las bajas. Por otro lado, los investigadores e historiadores rusos no analizaron las muertes en medio del periodo soviético por temor.

Fueron muchos los solados soviéticos que fallecieron antes de pisar la ciudad, cruzando el río Volga, un área condenada a frecuentes ataques, inclusive murieron ejecutados. La derrota de la Alemania nazi y sus aliados en Stalingrado era inminente, fue el punto de quiebre en la Segunda Guerra Mundial.

Con la pretensión de llevar al Estado soviético a una nueva Germania, Hitler logró invadir a la Unión Soviética imaginando que sería un monstruo, un “gigante con los pies de barro”. Los alemanes se plantearon conquistar Stalingrado en el año 1942 en la época de verano. Allí, unos tres millones de soldados estaban esperando, ubicados desde Finlandia hasta el Mar Negro. Una de las operaciones militares más grandes de la historia. Junto a los alemanes, unos 950.00 soldado adeptos lo acompañaban.

Centro de Stalingrado después de la liberación
Centro de Stalingrado después de la liberación – Foto: RIA Novosti

La operación azul o Fall Blau

Seguir avanzando. Las tropas alemanas tenían como meta adueñarse de los pozos petrolíferos ubicados en Cáucaso. La operación consistía en someter los puntos claves del Volga para entonces avanzar sobre el Cáucaso.

Aunque la meta se enfocaba en proteger los planes de la operación militar, la transcripción de las órdenes y aquello que fuese comunicado por voz se prohibió. Por ejemplo, un avión alemán portaba algunas notas escritas en relación a dichos planes militares. Entonces, fue derribado y los documentos llegaron hasta los grupos soviéticos. No obstante, Stalin imaginó que no eran verídicos, convencido que iban a dirigirse hacia Moscú. Pero al momento de arrancar la ofensiva contra Vorónezh, el error fue muy evidente.

Posteriormente de predecir la estruendosa caída de la ciudad de Rostov, Stalin decretó que Stalingrado se convirtiera en un estado de sitio y prohibió la salida de los civiles. Esto con el propósito de incitar a los soldados a luchar teniendo su núcleo familiar cerca, por estas circunstancia se produjeron tantas bajas civiles durante la época de la guerra.

Soldados soviéticos combatiendo entre las ruinas de la ciudad.
Soldados soviéticos combatiendo entre las ruinas de la ciudad. – Foto: Archivos Federales de Alemania

La Guerra de las Ratas

Esto se tarta de que la fuerza aérea de Alemania, conocida también como Luftwaffe, llegó hasta la zona de Stalingrado. Sin embargo, la ciudad estaba en ruinas, y había un quiebro en las órdenes de Hitler. En medio de la ofensiva aérea, las tropas alemanas terrestres se movían de edificio en edificio con el plan de adueñarse de la ciudad. Esto dio lugar a la Guerra de las Ratas o RattenKrieg. ¿Qué significa? Ocho de las 20 divisiones del Ejército alemán se enfrentaron implacablemente en los alrededores de la ciudad, no obstante, los soviéticos alentaban el frente con soldados que estaban en Siberia y Mongolia.

Pero había un problema: los soldados alemanes no estaban preparados para luchar en las calles. Esto trajo como consecuencia que las bajas alemanas se elevaran de golpe, alcanzando el 50% y el 70% de las bajas, lo que se traduce en 2.500 soldados durante los dos primeros días de batalla. Sin embargo, las bajas del ejército soviético eran superiores, rondaba las 6.000 bajas. Ante ello, la ciudad tomó un aire fétido, provenía de miles de cadáveres bajo las ruinas. Solo así, disponiendo de miles de soldados aun sin experiencia alguna en las calles, Chuikov siendo general pudo terminar con la supremacía alemana.

Francotiradores soviéticos
Francotiradores soviéticos. – Foto: RIA Novosti

El caldero y la marcha de la muerte

En el mes de octubre, luego de los intentos de tomar Stalingrado sin obtener buenos resultados, Hitler comprendió que no era posible tomar la ciudad en el época de otoño por falta de provisiones. Además, con la temporada del invierno, las temperaturas de -18 °C, generaron plagas de paratifoidea, disentería y tifus, lo que originó consecuencias en las tropas.

La superioridad era notoria y el éxito de conquistar gran parte de la ciudad también, la Wehrmacht no derrotó a los soldados soviéticos que quedaban, estaban en la orilla oeste del río el Volga, el que divide la metrópoli. Todo este movimiento y resistencia aísló por completo al Ejército Alemán del general Palaus en Stalingrado.

El general Palaus quiso retirar al Ejército por el lado sudeste y así evitar cualquier posibilidad de encierro. Hitler, sin embargo, se negó y puso su confianza en un puente aéreo que, por lógica, era imposible concretarlo pues, las fuertes tormentas de nieve lo impedían. Habían unos 250.000 soldados cercados quienes murieron a causa de los ataques continuos, el hambre, las enfermedades y el frío. Ante tal circunstancia, y desobedeciendo las órdenes de Hitler, que no daba su brazo a torcer y continuaba con ansías de tomar posesión de la ciudad. El general Palaus entendió que el Ejército pasó a ser una pieza que se sacrificaría dentro del juego.

Soldados alemanes apostados en una vivienda
Soldados alemanes apostados en una vivienda. – Foto: Archivos Federales de Alemania

Para la fecha del 30 de enero, Paulus fue promovido de general a Mariscal de Campo. En ese puesto nadie había sido capturado hasta el momento. Así que lo aceptó como una orden de suicidio y de inmediato decidió rendirse con los restos del ejército luego de pasar por situaciones de embolsamiento con 91.000 soldados.

Los soldados decidieron caminar sobre la nieve en la denominada “marcha de la muerte”. En ella, 40.000 personas fallecieron, las capturadas, los dejaron recluidos en campos de concentración y otros quedaron atrapados con la intención de trabajar como mano de obra para reconstruir la ciudad que estaba en ruinas. Las temperaturas escilaban en -30 grados bajo cero. La rendición oficial de la batalla más violenta de la humanidad fue el 2 de febrero de 1943, pero solo volvieron a Alemania 6.000 supervivientes.

Rumbo al fracaso militar

Al desarrollarse esta batalla, los expertos militares dieron por confirmado lo que tanto sospechaban: las fuerzas alemanas de la época nazi no estaban lo suficientemente dotadas con logística ni abastecimiento hasta el punto de poder librar un enfrentamiento que abarcara el Mar Negro hasta el océano Ártico.

Luego de una aplastante derrota, Alemania también cargó con las consecuencias del enfrentamiento de Kursk, pues está catalogada como una de las batallas más grandes de la historia debido a que participaron 3 millones de soldados, más de 6.300 tanques de guerra y unos 4.400 aviones estuvieron a disposición.

Rumbo al fracaso militar
Un militar alemán armado con un subfusil soviético PPSh-41 vigila desde una barricada. Foto: Archivos Federales de Alemania

Pero el último aliento, el último esfuerzo ofensivo de los alemanes en el este, fue reunir y articular las fuerzas y poner a disposición sus armas más innovadoras para entonces encarar al Ejército Rojo. Sin embargo, el gobierno soviético sabía previamente de las intenciones alemanas, intenciones que descubre gracias al servicio de inteligencia británico.

Esta fue la primera vez que se detuvo en una batalla una ofensiva alemana mucho antes de poder romper y acabar con las defensas enemigas. Sin embargo, Hitler dio por terminada la ofensiva  a solo una semana más tarde para conducir las tropas hasta las tierras de Italia, lugar en el que había arrancado la invasión aliada de Sicilia.

Para esa época, los adeptos de Alemania ya analizaban retirarse de la Guerra y el país germano había perdido una cnatidad significativa de hombres y tanques de guerra en el transcurrir de las batallas, pues el Ejército Rojo dispuso y gozó de mucha ventaja en el resto de la guerra hasta alcanzar su tan preciada victoria.

Marcó la historia de la humanidad. Esta batalla significó el primer momento cuando Alemania perdió la lucha y la iniciativa, por consecuencia, tomó una posición a la defensiva, lo que hizo que perdiera crédito y prestigio ante los millones de militares y aliados. El triunfo de esta batalla trascendió las fronteras de la Unión Soviética, tocando un punto de inflexión para lo que significó la guerra.

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