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domingo, julio 25, 2021

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DEFI (Finanzas Descentralizadas)

Mientras que las tecnologías informáticas avanzan sin miramientos sobre la mayoría de los ámbitos de la vida cotidiana, las finanzas y el comercio son sus grandes mecenas. En el caso de las llamadas finanzas descentralizadas, se trata de un mercado que en 2020 superó los 14 mil millones de dólares y que promete mucho. Sin embargo, primero debemos conocer su funcionamiento y características. Nosotros recomendamos defiapps, una de las más completas plataformas de análisis del rubro.

¿De qué hablamos cuando hablamos de Finanzas Descentralizadas?

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Las finanzas son un campo en el que inversores y ahorristas disponen su capital para financiar actividades de terceros y hacer crecer dicho capital de manera continua. Las finanzas descentralizadas comparten este propósito, aunque lo persiguen implementando soluciones informáticas y aplicaciones; la tecnología de blockchain y los contratos inteligentes son una parte fundamental de su arquitectura informática.

La abreviatura De-Fi proviene de la aglutinación de los términos Decentralized y Finance; en resumidas cuentas, el término resultante hace referencia a la capacidad de estos elementos informáticos de automatizar la mayoría de las operaciones, transacciones e instrumentos de inversión conocidos.

De modo análogo a la creación de las criptomonedas, las finanzas descentralizadas reconocen la utilidad de las herramientas como el blockchain para reducir la influencia de terceros en la supervisión y ejecución de operaciones financieras, lo que efectivamente supone una apertura de la actividad a una mayor cantidad de usuarios. De este modo, las órdenes y operaciones suelen ejecutarse al producirse determinadas circunstancias o condiciones que son previamente incorporadas en lenguaje informático.

En definitiva, esta descentralización sí depende de aplicaciones que permitan la creación de plataformas de intercambioexchangescriptomonedas y mercados predictivos cuya actividad se desarrolla mediante la implementación de la minería de datos y el registro colectivo de los usuarios. En cuanto al objeto de su actividad, es el mismo que en las finanzas tradicionales. La única verdadera diferencia es que se desarrolla gracias a la tecnología blockchain.

Esta idea de un sistema financiero descentralizado nace con la idea misma de liberación económica que auguraba la creación del bitcoin y la tecnología del minado en cadena, a mediados de 2009. En aquel entonces se hablaba únicamente de la criptomoneda como un método de pago, un intento de reproducir el funcionamiento del dinero en efectivo.

Sin embargo, la tecnología de blockchain presentaba aplicaciones mucho más interesantes. Una de las primeras firmas en aprovechar su verdadero potencial fue Ethereum, una plataforma de código abierto que lanzó su propia criptomoneda, el ether, en 2013, para financiar sus operaciones. Esta plataforma, al disponer de un código abierto, permite la modificación de dicho código y que los usuarios puedan crear contratos inteligentes, fundamentales para las DEFI.

La red fue lanzada al mercado en 2015, con el objetivo de desarrollar mejores funciones para las redes blockchain. Si bien los contratos inteligentes son productos informáticos programables por los usuarios, los primeros productos creados por Ethereum fueron las stablecoin —criptomonedas estables—, las cuales, a diferencia del bitcoin y otras criptomonedas, se encuentran respaldadas por un valor ajeno, como el dólar. De esta manera se reduce la incertidumbre y volatilidad, común en otras criptomonedas, y se establece un mercado menos errático.

Las stablecoin fueron un primer paso en el desarrollo de las actividades de Ethereum como líder en cuanto a contratos inteligentes. Para 2018 sus desarrolladores se enfocan especialmente en la producción para mercados de liquidez y de intercambio cripto. En 2019, este ámbito financiero canalizaba alrededor de 500 millones de dólares al año. Para 2020, los métodos de inversión y plataformas de préstamos que implementaron esta tecnología registraron un valor de 14 mil millones de dólares gracias a los contratos inteligentes creados por Ethereum.

Funcionamiento de las finanzas descentralizadas

Sabemos que las aplicaciones y plataformas DEFI utilizan a los contratos inteligentes como arquitectura fundamental. Estos contratos son autoejecutables y pueden ser programados por cualquiera que conozca de informática. Permiten que las transacciones se realicen de manera automática al alcanzarse ciertas condiciones previamente especificadas; por ejemplo, la liquidación de un activo al alcanzar un determinado precio o fecha.

Gracias a ello es que se puede hablar de un mercado financiero descentralizado, puesto que la ejecución de las transacciones no es humana. Los contratos inteligentes además registran los datos de la operación en el listado permanente del blockchain. Sin embargo, este funcionamiento no es del todo independiente de la participación de terceros: justamente, una característica fundamental es la intervención de los llamados oráculos blockchain; estos son agentes que registran la información que proviene del exterior del blockchain.

Gracias a este mecanismo, los contratos y herramientas pueden ser desarrolladas por cualquiera que disponga del conocimiento necesario en programación y tecnología de cadena de bloques, mientras que las operaciones pueden ser pertenecer a cualquier persona sin importar su afiliación a bancaria o financiera.

Este nuevo ámbito, si bien descentralizado y abierto al público en general, depende del desarrollo y funcionamiento de productos informáticos y aplicaciones —y obviamente de una infraestructura de telecomunicaciones como es el tendido de fibra óptica—. Gracias a estos y a estas es que existe un mercado paralelo de servicios financieros como préstamos y créditoscuentas de ahorrobanca digital muchos más.

Ventajas y desventajas del modelo

Son muchas las consideraciones que se producen alrededor de una nueva tecnología que crece tan rápidamente. Mencionaremos solo algunas de ellas: entre los planteos más optimistas se remite a la siempre ponderada liberación económica y la autonomía financiera; por el otro lado, desde una perspectiva un tanto más apocalíptica, se desprenden toda clase de reservas y temores en cuanto al fraude, la malversación y la falta de control resultante de la apertura indiscriminada de este mercado —equivocarse en una transacción supone un gran riesgo, puesto que no hay una organización ni entidad que garantice los fondos y que pueda obligar a una restitución—.

Ventajas

El poder y la economía van de la mano, y durante mucho tiempo —y todavía hoy— las grandes instituciones y organizaciones financieras han dominado la creación y el intercambio de valor a nivel global. La informática, el internet y las plataformas y aplicaciones DEFI suponen una democratización de la economía y la capacidad individual de controlar y gestionar de manera autónoma el patrimonio personal. La tecnología blockchain favorece la transparencia y limita el poder centralizado sobre los mercados.

Por el mismo motivo, el mercado financiero tradicional era accesible únicamente para aquellas personas que contaran con grandes sumas de capital cuya inversión y manejo justificara el costo de intermediarios e instituciones como las bolsas de valores. Al automatizarse las operaciones y simplificarse las plataformas, hoy el usuario promedio puede invertir sumas relativamente bajas de capital sin que ello produzca un detrimento en el rendimiento de dicho capital.

Desventajas

En principio cabe destacar que, como muchos de los avances tecnológicos del último tiempo, la implementación y popularización de esta tecnología y sus efectos en la sociedad son todavía muy jóvenes como para ser analizados en profundidad. Sin embargo, se pueden mencionar algunas críticas bien fundamentadas.

En primer lugar, se trata de un mercado que supone un riesgo financiero mucho mayor. El usuario, expuesto a él de manera indiscriminada por desarrolladores y agentes económicos desconocidos que no deben respetar un código conducta y mucho menos una legislación que regule su actividad, se encuentran a merced de ciertas operaciones de las que pueden conocer muy poco. Existen innumerables fraudes y malversaciones en el último par de años que pueden ser citadas como ejemplos.

En segundo lugar, los contratos inteligentes se convierten en un producto tecnológico en desarrollo que puede presentar falencias de diseño y convertirse en el objetivo de organizaciones criminales. No ayuda que se trata de instrumentos que representan sumas de muchísimo dinero.

Por último, si dejamos de lado los fraudes y ataques cibernéticos y nos concentramos en la naturaleza misma de esta tecnología, veremos que una vez ejecutada una operaciónes imposible volver atrás y revertir un posible daño. Ya se mencionó más arriba, por un lado, que la descentralización funciona como un arma de doble filo, ya que no existe organismo que garantice las operaciones o los fondos que se movilicen a través de ella; por otro lado, se abre un mercado a una cantidad cada vez mayor de usuarios que deben ser responsables por sus transacciones cuando la misma tecnología sobrepasa el entendimiento del común de las personas.

En definitiva, las finanzas descentralizadas suponen un nuevo y emocionante mercado que todavía se encuentra en construcción. Los especialistas del sitio defiapps son optimistas al respecto; existen muchas maneras de mantenerse al corriente y saber cuáles son los desarrollos más confiables y qué beneficios representan para este nuevo ecosistema financiero.

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